La cirugía bariátrica representa una de las opciones más eficaces para el tratamiento de la obesidad grave o mórbida, especialmente en aquellos pacientes que no han logrado resultados duraderos con otros métodos como la dieta, el ejercicio o los tratamientos farmacológicos. En Clínica Carrasco, ofrecemos dos técnicas quirúrgicas con aval científico y resultados demostrados: la gastrectomía vertical (manga gástrica) y el bypass gástrico en Y de Roux.
Ambos procedimientos reducen de manera significativa la capacidad del estómago y modifican los mecanismos hormonales del hambre y la saciedad, ayudando no solo a perder peso, sino también a mejorar o resolver enfermedades asociadas como la diabetes tipo 2, la hipertensión o la apnea del sueño. En nuestra unidad, esta cirugía forma parte de un tratamiento integral que incluye evaluación previa, apoyo nutricional, acompañamiento psicológico y seguimiento clínico a largo plazo.
1. Gastrectomía Vertical o Manga Gástrica
Consiste en la extirpación de aproximadamente el 80% del estómago, dejando un estómago tubular con menor capacidad. Esta técnica reduce drásticamente la ingesta de alimentos y disminuye los niveles de grelina, la hormona responsable del apetito. Es una técnica restrictiva que no altera el intestino ni los procesos de absorción de nutrientes, con buenos resultados en pérdida de peso y menor riesgo nutricional a largo plazo.
2. Bypass Gástrico en Y de Roux
En este procedimiento se crea una pequeña bolsa en la parte superior del estómago, que se conecta directamente a un tramo del intestino delgado, "bypasseando" parte del estómago y del intestino. Esto limita la cantidad de comida que puede ingerirse y reduce la absorción de calorías y nutrientes. El bypass también tiene un efecto metabólico significativo, especialmente eficaz para pacientes con diabetes tipo 2 u obesidad severa.
Ambas cirugías se realizan por laparoscopia (mínimamente invasiva) y requieren hospitalización breve. La elección de una u otra dependerá del perfil clínico del paciente, sus objetivos y las recomendaciones del equipo médico.
Reducción significativa de comorbilidades como la diabetes tipo 2, hipertensión, colesterol alto, apnea del sueño y problemas articulares.
Durante el primer año se realiza un seguimiento intensivo con nutricionistas y psicólogos, se ajusta la dieta, se vigila la evolución del peso y se introducen progresivamente alimentos sólidos. El seguimiento continúa a largo plazo para garantizar la estabilidad del peso y el bienestar emocional.
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